Otra forma de ver Wall·E (2008)

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En un mundo postapocalíptico donde la Tierra acaba sucumbiendo a la infección parasitaria de la vida humana, nuestro mundo es abandonado a su suerte por la humanidad, ahora habitantes de la nave BnL. En la Tierra Wall·E, un pequeño robot de limpieza, se convierte en la irónica personificación de la última esperanza del ser humano. En un universo donde la basura, las máquinas y los anuncios envuelven el planeta, el hogar de este ingenioso robot  se convierte en el último reducto de humanidad en la Tierra. Entre los inventos, las bombillas y los casetes, la dulzura de una cinta en VHS de Hello Dolly! se convierte en su bien más preciado. El último romántico en la era de las tecnologías, recolector primero de chatarra y después de fragmentos olvidados de vida humana, resulta ser un robot.

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Así, una película para niños se convierte en una lección moral para los adultos, un canto a la humanidad, al arte y a las emociones sobre la hegemonía de las ya ensalzadas tecnologías. Los humanos, abducidos por la facilidades tecnológicas, absorbidos por la publicidad, y perezosos en sus relaciones personales «han perdido todo lo que los hace humanos» (Rod Dreher). Pero el amor y el arte nunca mueren, traspasando incluso las barreras de la realidad, reencarnándose en la figura de Wall·E súbitamente enamorado de EVA, una robot tipo sonda y combate que es enviada a la Tierra para buscar cualquier indicio de vida vegetal que permita a la humanidad volver a su planeta.

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Así EVA se convierte en la paloma blanca que con la rama de olivo en su pico devuelve la vida a la Tierra en la historia bíblica del Arca de Noé… o en la inversión o el indulto a la historia de su homónima bíblica Eva, la primera mujer en la Tierra y supuesta culpable de la creación del Pecado original. EVA ahora utiliza la planta para comunicarse con la humanidad y salvarla advirtiéndole de que se alejen del «falso dios» de BnL y vuelva a la Tierra (Jim Reardon, guionista de la película) . De igual manera, el amor de Walle-E se convierte en otro símil de la historia griega de Butades de Sición,  en la que su hija en un intento de preservar la imagen de su amante, dibuja la silueta de su sombra en una pared poco antes de que él parta hacía la guerra; silueta que luego Butades de Sición -tal y como lo hace Wall·E con EVA en una de las escenas de la película-, convertirá en escultura. Conmemora así con la escena, uno de los primeros mitos del nacimiento del arte según la tradición griega y con ello nos recuerda que cualquier «acto de creación se encuentra ligado a la emoción del amor» (Hrag Vartanian). 

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Es más, al final de la película el impulso que lleva al capitán de la nave a volver a la Tierra tiene que ver con el arte y el amor. El canto, el baile, la música, y el arte tienen el poder de conectar y de mejorar nuestra comprensión del mundo; el arte como forma de comunicación puede inspirar la revolución, la redención o el cambio. (Bridget McGovern). Y siguiendo este mismo espíritu el director de Wall·E,  Andrew Stanton, decidió crear unos títulos de créditos que completasen la película y demostrasen que la Tierra se podría volver a habitar. Así crearon un positivo epílogo en forma de títulos de crédito, dirigidos por Jim Capobianco y el animador Alexander Woo, acompañados por la canción “Down to Earth”, compuesta por Thomas Newman y con laletra y voz del cantante de rock Peter Gabriel, la cual es un llamamiento al retorno a la naturaleza y a la vida, conclusión final de la película y de sus créditos finales, los cuales muestran el proceso de re-civilización de la tierra que surge unido, ineludible, al nacimiento de los estilos artísticos, y que se termina de desarrollar, casualmente, en algún lugar antes de la revolución industrial…

Fuentes:

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“La gran belleza”. El mundo del arte y su frivolidad.

“La gran belleza” es una película italiana dirigida por Paolo Sorretino y estrenada en el Festival de Cine de Cannes 2013 donde luchó por la Palma de Oro. Pero pese a que no fue ganadora de ella (ganó “La vie dÁdele”), a posteriori consiquió el Oscar a mejor película extranjera.

La Gran Belleza simplemente te muestra la decadente vida de la alta sociedad de Roma.

Simple pero de manera contundente.

Como cruentos relatos cortos, como pequeños agrios sorbos, se van mostrado desde el primer momento las más sucias frivolidades de la alta sociedad de Roma. Donde la siguiente acaba siendo peor que la anterior. Este mundo de cínicos, vanidosos y desalmados seres te lo presenta el rey de la mundanidad, Jepp Gambardella, en sus dulces y recién cumplidos 65 años.

 

“Pero yo no quería ser simplemente un mundano. Quería convertirme en el rey de los mundanos. Y lo conseguí. Yo no sólo quería participar en las fiestas. Quería tener el poder de hacerlas fracasar.”

Jepp no solo nos aventura en su vida sino que el mismo la saborea desde otra perspectiva. La perspectiva de la vejez, el cansancio, la soledad y la amargura.

En un mundo íntimamente unido con el mundo del arte en Roma (el propio Jep es escritor y el mejor crítico de arte como nos da a entender…) el arte se nos presenta como una contracultura dentro de la misma. Ironía en estado puro. Cultura en sucio.

Pero, ¿hasta que punto es esta película una ficción? Es más… ¿lo es? 

Jan Svankmayer “Breakfast”

La primera vez que vi esta obra de Jan Svankmayer lo primero que inconscientemente me transmitió fue un cierto estado de repulsión e incomodidad. Era  un stopmotion con atisbos violentos y un mensaje degradado escondido.

La segunda vez que lo visioné, preparé mi sentido de la percepción para intentar ver más allá de lo mero superficial y aparente. Analicé cada una de las acciones de sus personajes intentando recabar en mi mente qué me recordaba, en busca del propio mensaje oculto que ese vídeo para mí, transmitiría.

 

 

Al principio cuando el consumidor entra en la habitación y se sienta frente al primer comensal veo soledad. Uno frente a otro pero sin ningún tipo de relación; me recuerda al auge de los teléfonos móvil y los whatsap como segundo tenedor de la sobremesa. Entonces el consumidor se percata del cartel. El primer comensal se convierte en un camarero esclavizado, un subordinado bajo sus órdenes. El consumidor, tosco en sus actos, se sube a la mesa, lee el cartel que el camarero cuelga de su cuello y como un autómata empieza a seguir las pautas. No duda, no siente. Siendo la producción de la obra un stop-motion, aumenta ese efecto entrecortado y violento propio de las maquinarias. Para mí es el reflejo de una sociedad insensibilizada que se atiende a las normas y hábitos sociales sin ni tan siquiera replanteárselos. Se recrea en mi mente la discriminación entre las jerarquías autoritarias o simplemente el tan habitual egoísmo y estado de conveniencia que hoy día se lleva en esta sociedad. Maltratar al prójimo o subordinado para sacarle el máximo provecho sin importar el daño que le ejerzas. Lo que no sabe es que al final del corto, él mismo será el servidor de un nuevo consumidor, que él mismo será maltratado para el fin de otra persona.


Alguien más positivo que yo, podría pensar que esta obra es la representación de la justicia del destino, de la kantiana filosofía ,dicha de manera coloquial, “no hagas para nadie lo que no quieras para ti”. Pero creo que todo es más grande que ese pequeño acto de aberración entre dos personas. El vídeo muestra una cola de personas en las puertas, esperando, para su ignorancia, ser complacidos para luego ser consumidos. Una realidad social más que individual.


Sé perfectamente que mi interpretación tal vez no sea la común entre otros de los presentes. O tal vez sí. Cada uno interpreta a través del filtro de sus recuerdos y emociones, y puede que yo lo vea más “negro” de lo que otras personas pudieran comprender.

Así que a vosotros ¿qué os ha parecido?
Espero no agriarle el día a nadie.